miércoles, 11 de abril de 2012

No lo entiendo

¿El qué? Que un Presidente del Gobierno de un país democrático salga por la puerta de atrás del Senado ante la mirada de decenas de periodistas que esperan respuestas, sus respuestas. No tiene sentido que reaccione así, que se niegue a hablar a los ciudadanos que han depositado en él su confianza el pasado 20 de noviembre a través de las urnas. Es su obligación y es una obligación adquirida. Qué cabe pensar de un país donde el Presidente del Gobierno huye de quienes le brindan la oportunidad de explicar a la ciudadanía sus actuaciones, sus decisiones políticas.
Son dos las grandes reformas que se han puesto en marcha y a lo largo de estos últimos quince días hemos asistido al anuncio de medidas duras pero no hemos visto a Mariano Rajoy, tampoco recordamos su voz. En mente nos queda el anuncio de unos durísimos presupuestos, una prima de riesgo alarmante, una Bolsa que se derrumba, anuncios de recortes que golpean pilares básicos para la sociedad como la sanidad, la educación o la ciencia… No ponemos cara a Mariano Rajoy en estas batallas pero sí a su huída.
Me sorprende más aún la forma en que esta mañana se ha dirigido a los medios. Lo ha hecho a canutazo limpio para asegurar que sabe lo que tiene que hacer. Ha reconocido que la situación es difícil y que las medidas son excepcionales. Con mayor motivo Sr. Presidente debe Ud. explicar lo que hay de extraordinario en esas medidas y, sobre todo, lo que suponen.  ¿Qué hay de novedoso en esas explicaciones para hacernos esperar? ¿Por qué no las ha dado a la salida del Senado?
Es de justicia que le devuelva a la ciudadanía la confianza que le ha brindado, que ponga voz y rostro a esas medidas y que demuestre el poder de esa una mayoría legitimada en las urnas y puesta de manifiesto en las Cortes. No es de recibo negar ese gesto a quienes han puesto en sus manos sus expectativas de futuro.

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